
No todo es color de rosa, tampoco cuando la relación funciona en la cama. Sobre todo, siempre habría que tener consideración por los vecinos, que quizás no pueden dormir habiendo tenido una jornada laboral larga y agotadora.
A veces el sobrepasarse en la lujuria del "amar demasiado a la pareja" puede generar "caros" problemas, en especial si las experiencias vividas en aquel momento se transforman en expresiones ruidosas que salen de la garganta convirtiéndose en gritos de placer. En pocas palabras, el gritar durante la relación sexual puede costar caro.
Una pareja que habita en el primer piso llevó el caso a la justicia. Los vecinos del piso de abajo "gritaban en exceso y emitían ruidos extraños" durante la relación sexual, no dejando dormir al tranquilo matrimonio.

La sentencia dictada en un juzgado de Warendorf fue un golpe para la pareja a la que tanto le gusta disfrutar de sus relaciones sexuales. "Ruidos provocados por exagerados gritos durante la relación sexual" deben ser omitidos.
Si el caso se repitiera se multaría a la pareja con una suma de 250.000 euros y adicionalmente hasta dos años de prisión, ya que personas adultas deben ser capaces de controlar sus emociones durante la relación sexual, por lo menos de tal forma que no emitan ruidos molestos.
Pues nada tendremos que recurrir al calcetin en la boca.